Si te gusta Stranger Things, probablemente recuerdes la escena final de la tercera temporada en la que Dustin y Suzie cantan «The NeverEnding Story». Un momento surrealista, dulce y divertido, pero sobre todo un ejemplo perfecto de cómo la música puede formar parte de la narración. La serie de Netflix creada por los hermanos Duffer es un viaje en el tiempo, y la banda sonora es la máquina que nos transporta directamente a los años 80. Como cuenta el New York Times en Español, «Stranger Things 3 es un portal hacia 1985, un año donde la música pop, el rock y los sintetizadores marcaron la cultura juvenil». La música nos hace «sentir» esa época incluso antes de que comience la historia.